Amélie Huynh, cofundadora de D’Orsay, revela el ADN y la historia de la casa, fundada hace casi dos siglos. En 1830, Alfred D’Orsay creó una fragancia unisex para Marguerite de Blessington, diseñada para celebrar su amor.
Heredera de esta historia, la Maison imagina perfumes inspirados en correspondencias íntimas, identificados por iniciales deliberadamente no reveladas, como confidencias susurradas directamente sobre la piel.
Desde C.G. Vouloir être ailleurs, floral-verde con toques almizclados, hasta E.Q. Sur tes lèvres, floral-amaderado, o R.B. Une rose au paradis, floral-frutal con matices aldehídicos, cada creación expresa una faceta del sentimiento amoroso.

